El linfoma de Hodgkin es un subtipo de linfoma y, concretamente, una enfermedad oncohematológica.
Como ya se ha mencionado, los linfomas se originan a partir de los linfocitos cuando sus mecanismos de control se ven alterados, lo que los lleva a una proliferación rápida e incontrolada y, por tanto, a su malignización. Estas células se encuentran en el tejido linfático, distribuido a lo largo de nuestro cuerpo, de manera que el linfoma de Hodgkin puede aparecer en cualquier lugar del cuerpo humano; no obstante, lo más habitual es que se desarrolle en zonas donde se encuentran ganglios linfáticos, como el cuello, el tórax o debajo de los brazos.
Una vez que ha aparecido, puede pasar de ganglio a ganglio con facilidad y, en caso de que la enfermedad esté muy avanzada, podría incluso pasar al torrente sanguíneo, llegando a diversos órganos como el hígado o los pulmones.
Cabe destacar la existencia de dos tipos de linfoma de Hodgkin:
Linfoma de Hodgkin predominio linfocítico nodular: constituye, aproximadamente, el 5% de los casos.
Linfoma de Hodgkin clásico: es el más frecuente y se divide, a su vez, en cuatro subtipos:
Esclerosis nodular
Celularidad mixta
Rico en linfocitos
Depleción linfocitaria

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