El cáncer de huesos no tiene factores de riesgo destacables, pero a menudo es relacionado con algunos trastornos y/o hábitos:
Trastornos genéticos: especialmente los osteosarcomas parecen ser hereditarios y son causados por defectos en determinados genes. Algunas de las alteraciones genéticas que pueden incrementar el riesgo de cáncer de huesos son:
Gen RB1: es el caso de gente con historia familiar de retinoblastoma, lo cual supone un aumento de probabilidades de padecer un osteosarcoma. Este gen es supresor de tumores, por lo que cuando su funcionamiento no es correcto, el crecimiento de las células se descontrola.
Gen p53: es otro de los genes supresores de tumores por lo que una mutación aumenta la probabilidad de padecer cáncer.
Gen WRN: los niños con síndrome de Werner presentan un mayor riesgo de sarcoma, entre otros tipos de cáncer.
Enfermedad de Paget: algunos tumores óseos benignos pueden evolucionar hacia un cáncer de huesos, como la enfermedad de Paget, que aunque en un principio es benigna puede complicarse.
Radiación: los huesos expuestos a radiación ionizante tienen más riesgo de presentar cáncer. Una exposición a grandes dosis de radiación puede suponer un riesgo, como es el caso de recibir altas dosis de radioterapia en una zona de hueso o la exposición a sustancias radioactivas como el radio o el estroncio, puesto que estas sustancias se acumulan en los huesos.
Trasplante de médula: se ha visto un mayor riesgo de padecer este tipo de cáncer en gente que previamente había sido sometido a un trasplante de médula ósea.
Lesiones: aunque no está demostrado, muchos pacientes recuerdan haber sufrido algún tipo de lesión en esa parte del hueso donde tienen cáncer, pero los doctores mantienen que esta lesión no causa el cáncer y simplemente la enfermedad les hace recordar la lesión.
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