El tratamiento más común para el cáncer de riñón es la cirugía para extirpar todo o parte del órgano, dependiendo de la etapa de la enfermedad, aunque también existen otros tratamientos eficaces.
Cirugía: este tipo de cirugía se llama nefrectomía y es el tratamiento más común y efectivo para el cáncer de riñón. La mayoría de casos que se encuentran en etapas tempranas pueden llegar a la curación mediante la intervención quirúrgica. Hay dos tipos:
Nefrectomía parcial: solo se extirpa el tumor o la parte del riñón que tiene el tumor.
Nefrectomía radical: se extirpa todo el riñón y, de ser necesario, los tejidos que lo rodean y los nódulos linfáticos
Ablación térmica: este tratamiento destruye el tumor quemándolo o congelándolo. Se usa en la mayoría de las personas que tienen tumores pequeños en los que no se aconseja cirugía.
Vigilancia activa: vigilar un tumor pequeño para valorar su evolución en relación con el tamaño también es común en el cáncer de riñón. Muchos de ellos crecen lentamente o se comportan como tumores no cancerosos, por lo que en determinados casos, como puede ser el de una persona mayor, débil o con múltiples problemas de salud, no se recomiendan otros tratamientos y simplemente se vigila. No recomendable en gente joven y sana.
Tratamiento médico: se utiliza en caso de personas con cáncer de riñón avanzado que se ha propagado a otras partes del cuerpo y puede ir asociado a cirugía o reemplazándola. Algunos de los más comunes para este tipo de cáncer son:
Inmunoterapia: Utiliza la capacidad natural del propio cuerpo para detener o ralentizar el crecimiento de las células cancerosas. Normalmente tiene graves efectos secundarios para el paciente.
Terapias antiangiogénicas: Es un medicamento que disminuye el suministro de sangre al tumor, lo que ralentiza o detiene el crecimiento del tumor.
Terapias dirigidas: Es un medicamento que inhibe directamente el crecimiento del tumor. Se utiliza de modo paliativo, puesto que no puede curar, pero sí aliviar los síntomas al paciente.
Cabe destacar que la quimioterapia y la radioterapia han demostrado no ser efectivas para tratar el cáncer de riñón en la mayoría de los casos.
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