viernes, 4 de diciembre de 2020

TRATAMIENTOS MÁS COMUNES DEL CÁNCER INFANTIL

Los tratamientos más utilizados contra el cáncer infantil son:

  • Cirugía

  • Quimioterapia

  • Radioterapia

  • Inmunoterapia

  • Trasplante de células madre


Estos están explicados anteriormente, para consultar información sobre los tratamientos, pinche aquí.


A simple vista parece no existir diferencia entre el tratamiento usado en cánceres infantiles con respecto al de los adultos. Pero esto no es así, como es obvio, el cuerpo de un niño y un adulto presentan diferencias tanto anatómicas como fisiológicas.

  • La cantidad de dosis administrada se ve afectada

  • El tipo de tratamiento puede variar

  • Los tratamientos afectan más a las células cancerígenas en el caso de los niños

  • La necesidad de cirugía también varía

  • Los niños se recuperan del tratamiento más temprano que los adultos

ASPECTO PSICOSOCIAL DEL CÁNCER INFANTIL


Del mismo modo que en otros tipos de cáncer, esta enfermedad supone unas repercusiones psicológicas enormes. La reacción del niño al recibir la noticia dependerá de la edad de este así como de la reacción que experimente su familia, de especial importancia en estos casos.


En el caso de los niños menores de 2 años estos no son conscientes de la enfermedad, lo que les produce ansiedad es la hospitalización por la separación de su familia. Aquellos pacientes que se encuentran entre los 2 y 7 años sí son conscientes de la enfermedad que padecen y, en ocasiones, la ven como un castigo por su mal comportamiento, los pacientes de entre 7 y 12 años son conscientes de lo que supone esta enfermedad y se les proporcionará información general. Por último, en el caso de los pacientes de más de 12 años se produce una compresión total de la enfermedad y la reacción de afrontación hacia el diagnóstico suele ser similar a la de los adultos.


Por lo general, los niños suelen experimentar sensación de abandono por parte de sus familiares debido a las largas estancias en los hospitales y los numerosos procedimientos médicos que se les han de realizar; estos últimos son una gran fuente de estrés e incertidumbre para los niños ya que los ven como algo interminable y tedioso.


Además de los propios pacientes, niños en este caso, la familia sufre un gran impacto psicológico al enfrentarse a un diagnóstico de cáncer infantil, por lo general se manifiestan las siguientes características en padres:


  • Sentimiento de impotencia: no poder hacer nada para impedir que su hijo sufra la enfermedad.

  • Ansiedad y depresión : relacionadas con la incertidumbre de qué ocurrirá

  • Sobreprotección: impedir al niño que realice actividades que son compatibles con padecer cáncer por temor a que algo malo le pueda ocurrir.

  • Deterioro del rol conyugal: la enfermedad en los hijos puede generar malestar dentro de la propia pareja.

  • Culpabilidad: creencia de que si hubieran prestado más atención al niño se podría haber diagnosticado antes.


En el caso de los hermanos mayores, experimentan una adopción  del rol adulto ya que sienten que tienen una responsabilidad de cuidar de su hermano pequeño, al igual que en los padres se produce la sobreprotección.

 Cabe destacar que, en estos casos, la ayuda psicológica a la familia sirve de gran ayuda para afrontar todo el proceso que conlleva padecer cáncer.






TIPOS MÁS FRECUENTES DEL CÁNCER INFANTIL II

Como ya se ha mencionado en la anterior entrada Tipos más frecuentes de cáncer infantil I, los principales cánceres en niños son las leucemias, los linfomas y los tumores sólidos.

En esta entrada hablaremos acerca de estos tumores, comenzando por los que se producen en el cerebro y en el sistema nervioso central:


CÁNCERES CEREBRALES Y DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL


Este tipo de cáncer surge del crecimiento anormal de las células nerviosas o de sostén inmaduras del cerebro o de la columna, de forma que ocupan espacio en estas estructuras afectando al movimiento normal, al pensamiento, al comportamiento…

Dependiendo del tipo de células cancerosas implicadas, existen cuatro grupos de tumores cerebrales en niños y adolescentes:


  • Astrocitomas: si afectan a los astrocitos o a los tejidos de sostén del cerebro. Pueden ser de distintos grados según la velocidad de crecimiento y la capacidad de expansión a otras áreas.

  • Tumores neuroectodérmicos primitivos: son más comunes en niños y se producen en las células nerviosas primitivas.

  • Gliomas del tronco encéfalo: tienen lugar en la red de tejidos nerviosos en la base del cerebro.

  • Ependimomas: se producen en los recubrimientos de los ventrículos cerebrales, que producen el líquido cefalorraquídeo, por lo que en este caso el líquido enviaría las células cancerosas a distintas partes del cerebro y la médula espinal.


NEUROBLASTOMA


Es un cáncer que inicialmente produce un crecimiento anormal de las células nerviosas inmaduras, pudiendo afectar al funcionamiento normal de las zonas del cuerpo afectadas, que son las glándulas suprarrenales principalmente, aunque también se puede formar en el tejido nervioso junto a la columna.


NEFROBLASTOMA O TUMOR DE WILMS


Es el tipo más común de cáncer renal en niños de entre 2 y 5 años de edad. Se origina a partir de un crecimiento anormal de las células renales inmaduras, generando una masa en el abdomen del niño y afectando a su función renal. Es común que se disemine a los pulmones, hígado, huesos, cerebro o ganglios linfáticos.


RETINOBLASTOMA


Este es un tipo de cáncer que, como su nombre indica, se produce en la retina del ojo. Puede producirse en un único ojo o en ambos con una probabilidad similar, ya que casi en la mitad de los niños es bilateral. Por lo general se da en niños menores de 5 años, pero puede aparecer a cualquier edad. 


RABDOMIOSARCOMA


En este caso hablamos de un tipo de sarcoma de partes blandas que afecta, principalmente, a las células musculares. Esta afectación puede ser en cualquier zona muscular pero, por lo general, se produce en cabeza y cuello, así como pelvis y extremidades. 

Suele darse en niños de entre 2 y 6 años, afectando, sobre todo, a niños varones.


OSTEOSARCOMA


El cáncer de huesos infantil más frecuente se conoce como osteosarcoma, aunque también hay otros tipos; en este caso, este suele aparecer en huesos como el húmero o el fémur, es decir, huesos largos tanto del brazo como de la pierna. Las edades más propensas a sufrirlo son entre los 10 y los 25 años y, de nuevo, afecta más a varones.


SARCOMA DE EWING


Este es otro de los tipos de cáncer de huesos en niños pero, en este caso, la zona afectada es la parte central del hueso, lo que se conoce como diáfisis. 

En el osteosarcoma veíamos que el cáncer influye en huesos largos de extremidades, mientras que el sarcoma de Ewing suele producirse en huesos planos, como puede ser en la columna o en la pelvis.

Del mismo modo que en el anterior, las edades más afectadas son entre 10 y 25 años pero, en este caso, afecta más a mujeres.


TIPOS MÁS FRECUENTES DEL CÁNCER INFANTIL I

El cáncer en niños no es demasiado frecuente, pero sí se dan casos; estos es posible agruparlos en dos grandes grupos: las enfermedades hematológicas (leucemias y linfomas) y los tumores sólidos.

En esta entrada os hablaremos de las primeras, las enfermedades hematológicas, mientras que en Tipos más frecuentes de cáncer infantil II, trataremos el tema de los tumores sólidos.


LEUCEMIA

 

La leucemia o cáncer de las células de la médula ósea, es el tipo más común de los cánceres infantiles. En estos casos, la médula ósea produce glóbulos blancos anormales e inmaduros, que no son capaces de combatir las infecciones, permitiendo que microorganismos patógenos se adentren en el organismo y le provoquen una enfermedad al niño. Además, también interfiere en los glóbulos rojos y las plaquetas, haciendo que el cuerpo tenga dificultad para recibir oxígeno y detener hemorragias. 

Cabe destacar que la leucemia es una enfermedad sistémica, ya que las células pasan de la médula al torrente sanguíneo.


Existen dos tipos: 


  • Leucemia linfoide aguda: la mayoría de las leucemias infantiles son de este tipo, implicando un crecimiento anormal de los linfoblastos.

  • Leucemia mieloide aguda: supone el crecimiento anormal de otro tipo de glóbulos blancos, los mieloblastos y los monoblastos.



LINFOMAS


Son un tipo de cáncer del sistema inmunitario que afecta a los tejidos linfáticos. En este caso, las células son glóbulos blancos anormales e inmaduros que no pueden combatir infecciones haciendo que los ganglios linfáticos o las glándulas no sean capaces de defender el organismo ante microorganismos. Dependiendo de la zona en la que se encuentre el cáncer, puede provocar unos síntomas u otros. 


Pueden ser de dos tipos: 


  • Linfoma de Hodgkin: presenta signos y síntomas graduales y persistentes, como fiebre, fatiga y pérdida de peso. Es más común en adolescentes.


  • Linfoma no Hodgkin: dentro de este existen varios tipos, siendo los más comunes el linfoma linfoblástico o el linfoma de células B maduras, y aunque depende de este, generalmente evolucionan con más velocidad que el linfoma de Hodgkin.

jueves, 3 de diciembre de 2020

TRATAMIENTOS MÁS COMUNES DEL CÁNCER DE VEJIGA

El tratamiento del cáncer de vejiga, como ocurre en muchos otros tipos de cáncer, es multidisciplinar, ya que se combinan distintas técnicas para llevarlo a cabo.


  • Cirugía: es aplicable a prácticamente todos los casos de este tipo de cáncer, pero dependerá del estadio en el que se encuentre, así como de los efectos secundarios que pueda producir a largo plazo.


Dentro de la cirugía, distinguimos:


  • Resección transuretral del tumor: además de como tratamiento, se emplea también para establecer el diagnóstico y la existencia o no de metástasis. Es el tratamiento más común para aquellos cánceres de vejiga que se encuentren en fases tempranas. Suele realizarse como primer tratamiento y tiene como objetivo eliminar todas las células cancerígenas y los tejidos de alrededor hasta la capa muscular de la vejiga; cabe mencionar que, en ocasiones, se hace por segunda vez para comprobar la eficacia de la primera operación y que ya no existe masa tumoral.

     

  • Cistectomía: es la extirpación de la vejiga; generalmente se realiza después de la quimio. Esta intervención puede ser:

    • Cistectomía parcial: únicamente se extrae una parte de la vejiga; se realiza cuando el cáncer ha invadido la capa muscular de la pared de la vejiga pero no es muy grande y está localizado.

    • Cistectomía total: se extrae en su totalidad, siempre que sea de gran tamaño o haya invadido más de una zona de la vejiga.


  • Neovejiga: es la creación de una nueva vejiga con una porción de intestino; el objetivo de esta técnica es reemplazar la vejiga enferma, quedando tanto los uréteres como la uretra, unidos a la nueva vejiga. 


  • Urostomía: una vez extirpada la vejiga, es necesario desviar los uréteres hacia el exterior de la pared abdominal para permitir la salida de orina, lo que se conoce como urostomía.


  • Terapia intravesical: se administra un medicamento líquido en la vejiga del paciente de forma directa a través de un catéter introducido por la uretra; dicho medicamento permanece en la zona un tiempo aproximado de dos horas, de manera que es capaz de afectar a las células que revisten el interior vesical sin afectar a otras partes del cuerpo.


  • Quimioterapia: consiste en la administración de fármacos cuyo objetivo es la destrucción de las células tumorales. Puede ser:


  • Intravesical: se administra el medicamento directamente en la vejiga (terapia intravesical, mencionada anteriormente).

  • Sistémica: se administran los medicamentos por vía oral, intravenosa o intramuscular, de manera que pasan al torrente circulatorio, pudiendo afectar a todo tipo de células tumorales del cuerpo.


  • Radioterapia: se utilizan rayos de alta energía para destruir las células que causan el tumor.


  • Inmunoterapia: se administran medicamentos que refuerzan el sistema inmune del paciente, de manera que este sea capaz de reconocer y destruir las células cancerosas.


  • Medicamentos de terapia dirigida: estos medicamentos funcionan de manera distinta a los empleados en quimioterapia; en caso del cáncer de vejiga se emplean los inhibidores de los receptores del factor de crecimiento de los fibroblastos; estos últimos son un tipo de proteínas que se encuentran en las células cancerígenas de la vejiga y que fomentan su desarrollo.

PREVENCIÓN DEL CÁNCER DE VEJIGA

Como ya se ha mencionado, existen ciertos factores que aumentan el riesgo de padecer este cáncer como la edad y los antecedentes familiares que no se pueden evitar; sin embargo, también existen formas de prevención:


  • Abandono del hábito tabáquico

  • Limitar la exposición a agentes químicos en el puesto de trabajo: en la medida de lo posible se ha de limitar la exposición a estas sustancias mediante el empleo de elementos de protección como la mascarilla.

  • Beber abundante agua: estudios recientes muestran que el consumo de agua reduce las probabilidades de padecer este cáncer.

  • mantener una dieta equilibrada: se han realizado estudios que muestran que el consumo de frutas y verduras en la dieta puede ser un factor protector frente a la aparición del cáncer de vejiga, sin embargo, esto no está demostrado.

FACTORES DE RIESGO PARA LA APARICIÓN DEL CÁNCER DE VEJIGA

Algunos hábitos como los que veremos a continuación, favorecen la aparición del cáncer de vejigas:

  • Consumo de tabaco

  • Edad: la probabilidad aumenta con la edad

  • Sexo: los hombres son más propensos 

  • Problemas de vejiga crónicos: los cálculos en la vejiga y las infecciones pueden aumentar el riesgo 

  • Antecedentes personales

  • Exposición a sustancias químicas: como el arsénico.

  • Uso de fármacos: como la ciclofosfamida, para quimioterapia o pioglitazona para diabetes (durante más de un año).

  • Esquistosomiasis: enfermedad parasitaria que aumenta el riesgo

  • Síndrome de Lynch: enfermedad hereditaria denominada Síndrome de Lynch anteriormente conocida como cáncer colorrectal hereditario no polipósico.

¿QUÉ ES EL CÁNCER DE VEJIGA?¿CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS?

El cáncer de vejiga se origina cuando las células que componen dicho órgano crecen de forma descontrolada hasta formar un tumor, que con el tiempo puede extenderse a otras partes del cuerpo. El tipo más común es el carcinoma urotelial, también conocido como carcinoma de células transicionales, que no solo puede afectar a la vejiga, sino que además puede afectar a otras partes del tracto urinario, como los uréteres o la uretra.


Los síntomas más comunes del cáncer de vejiga son:

  • Sangre en orina o hematuria: Aparece en el 70% de los diagnósticos y es independiente del tamaño del tumor. En la mayoría de los casos la cantidad de sangre es mínima y no se modifica el color de la orina, por lo que para detectar su presencia es necesario realizar un análisis de esta.

  • Cambios en los hábitos urinarios o síntomas de irritación: Orinar con más frecuencia de lo normal, dolor o ardor al orinar, flujo débil de orina…


En casos de cáncer de vejiga avanzado, en los que los tumores son de gran tamaño o se han propagado a otras partes del cuerpo, pueden aparecer otros síntomas como:


  • No poder orinar

  • Dolor en un lado de la espalda baja

  • Pérdida de apetito y de peso

  • Cansancio o debilidad

  • Dolor en los huesos

  • Hinchazón en los pies


Cabe destacar que muchos de estos síntomas pueden ser producidos por otra patología y no por un cáncer de vejiga, pero es importante que el médico lo examine para comprobarlo.


miércoles, 2 de diciembre de 2020

TRATAMIENTOS MÁS COMUNES DEL CÁNCER DE RIÑÓN

El tratamiento más común para el cáncer de riñón es la cirugía para extirpar todo o parte del órgano, dependiendo de la etapa de la enfermedad, aunque también existen otros tratamientos eficaces.

  • Cirugía: este tipo de cirugía se llama nefrectomía y es el tratamiento más común y efectivo para el cáncer de riñón. La mayoría de casos que se encuentran en etapas tempranas pueden llegar a la curación mediante la intervención quirúrgica. Hay dos tipos:

    • Nefrectomía parcial: solo se extirpa el tumor o la parte del riñón que tiene el tumor.

    • Nefrectomía radical: se extirpa todo el riñón y, de ser necesario, los tejidos que lo rodean y los nódulos linfáticos


  • Ablación térmica: este tratamiento destruye el tumor quemándolo o congelándolo. Se usa en la mayoría de las personas que tienen tumores pequeños en los que no se aconseja cirugía.


  • Vigilancia activa: vigilar un tumor pequeño para valorar su evolución en relación con el tamaño también es común en el cáncer de riñón. Muchos de ellos crecen lentamente o se comportan como tumores no cancerosos, por lo que en determinados casos, como puede ser el de una persona mayor, débil o con múltiples problemas de salud, no se recomiendan otros tratamientos y simplemente se vigila. No recomendable en gente joven y sana.


  • Tratamiento médico: se utiliza en caso de personas con cáncer de riñón avanzado que se ha propagado a otras partes del cuerpo y puede ir asociado a cirugía o reemplazándola. Algunos de los más comunes para este tipo de cáncer son:

    • Inmunoterapia: Utiliza la capacidad natural del propio cuerpo para detener o ralentizar el crecimiento de las células cancerosas. Normalmente tiene graves efectos secundarios para el paciente.

    • Terapias antiangiogénicas: Es un medicamento que disminuye el suministro de sangre al tumor, lo que ralentiza o detiene el crecimiento del tumor.

    • Terapias dirigidas: Es un medicamento que inhibe directamente el crecimiento del tumor. Se utiliza de modo paliativo, puesto que no puede curar, pero sí aliviar los síntomas al paciente.


Cabe destacar que la quimioterapia y la radioterapia han demostrado no ser efectivas para tratar el cáncer de riñón en la mayoría de los casos.


PREVENCIÓN DEL CÁNCER DE RIÑÓN

No se conoce una forma clara de prevenir el cáncer de riñón, aunque evitando algunos factores de riesgo se podría reducir:

  • Dejar de fumar puede disminuir el riesgo ya que se conoce como un responsable de varios casos.

  • Disminuir la presión arterial.

  • Mantener un peso corporal saludable, ya que la obesidad es perjudicial para esta enfermedad.

  • Seguir una dieta con alto contenido de frutas y verduras.

FACTORES DE RIESGO DEL CÁNCER DE RIÑÓN

No se conocen con exactitud cuáles son aquellos factores que llevan a la aparición de cáncer de riñón, pero sí se conocen algunos que suponen un aumento de las posibilidades de padecerlo, como son:


  • Tabaco: la relación entre el hábito tabáquico y el riesgo de padecer este tipo de cáncer es directamente proporcional, de manera que, cuando mayor sea dicho hábito, mayor será la posibilidad de aparición de un tumor renal.


  • Obesidad: puede inducir cambios hormonales que desencadenen el desarrollo y crecimiento de células cancerígenas renales.


  • Hipertensión arterial.


  • Antecedentes familiares de cáncer de riñón.


  • Exposición laboral a ciertas sustancias que aumentan el riesgo de padecer este tipo de cáncer, como el tricloroetileno, el cadmio o el asbesto.


  • Sexo: los hombres presentan mayor riesgo de desarrollar un tumor renal que las mujeres. 


  • Consumo crónico de ciertos medicamentos, como el acetaminofeno, un medicamento contra el dolor común.


  • Enfermedad renal avanzada, sobre todo si se precisa diálisis.

¿QUÉ ES EL CÁNCER DE RIÑÓN? ¿CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS?

El cáncer de riñón o cáncer renal es un tipo de cáncer que se origina en los riñones comprometiendo la función de estos. Por lo general, en su inicio el cáncer de riñón cursa sin síntomas, a medida que avanza la enfermedad se pueden presentar los siguientes síntomas:


  • Hematuria: presencia de sangre en la orina

  • Dolor: localizado en la zona baja de la espalda 

  • Presencia de una masa o protuberancia en el costado o en la zona baja de la espalda

  • Fatiga: sensación continua de cansancio 

  • Pérdida del apetito

  • Pérdida de peso sin hacer dieta

  • Fiebre: no es causada por alguna infección y que no desaparece

  • Anemia: recuento bajo de glóbulos rojos

martes, 1 de diciembre de 2020

TRATAMIENTOS MÁS COMUNES DEL CÁNCER DE ENDOMETRIO


Los tratamientos más comunes para el cáncer de endometrio son:


  • Cirugía: el tratamiento más habitual para este tipo de cáncer consiste en la extirpación del útero denominada histerectomía, así como de las trompas de Falopio y los ovarios, alpingo-ooforectomía. 


  • Radioterapia: en el caso de que el paciente no se encuentre lo suficientemente fuerte para la cirugía se le someterá a radioterapia. Cabe destacar que, de forma general, tras la cirugía los pacientes se someten a radioterapia para eliminar los posibles restos de células cancerosas.


  • Quimioterapia: este tratamiento se suele recomendar cuando el cáncer de endometrio se encuentra muy avanzado o que se ha diseminado más allá del útero o bien tras una cirugía como método de prevención de reaparición del cáncer.


  • Terapia hormonal: tiene la finalidad de disminuir los niveles hormonales del cuerpo, puede ser una opción si el cáncer se ha diseminado más allá del útero.


  • Terapia con medicamentos con diana específica: estos medicamentos se centran en las debilidades específicas que se encuentren dentro de las células cancerosas,  se combina con quimioterapia para tratar el cáncer endometrial avanzado.


  • Inmunoterapia: con carácter paliativo y en caso de inefectividad de otros tratamientos

TRATAMIENTOS MÁS COMUNES DEL CÁNCER INFANTIL

Los tratamientos más utilizados contra el cáncer infantil son: Cirugía Quimioterapia Radioterapia Inmunoterapia Trasplante de células madre ...