lunes, 30 de noviembre de 2020

TRATAMIENTOS MÁS COMUNES DEL CÁNCER DE HÍGADO

Los tratamientos usados con mayor frecuencia en el cáncer de hígado, son los siguientes:

  • Cirugía: consiste en la extirpación del tumor o trasplante hepático. Si se elimina la totalidad del tumor, se obtiene un mejor pronóstico.

  • Ablación: se emplea en tumores de pequeño tamaño y consiste en la destrucción del tumor pero sin extraerlo. Se suele realizar sin cirugía, mediante una aguja o sonda.

  • Terapia de embolización: es una técnica en la que se inyecta una sustancia en una arteria del hígado para disminuir o parar el flujo de sangre hacia el tumor.

  • Radioterapia: se destruyen las células cancerosas utilizando rayos X o partículas de alta energía.

  • Inmunoterapia: el uso de medicamentos para ayudar al sistema inmunitario de una persona a “defenderse” contra el cáncer, encontrando y eliminando las células cancerosas.

  • Quimioterapia: tratamiento con medicamentos, en el cáncer de hígado no resulta muy eficaz por lo que se recomienda la terapia de medicamentos que veremos a continuación.

  • Terapia de medicamentos: entran al torrente sanguíneo alcanzando todas las regiones del cuerpo, actuando contra el cáncer que se ha propagado a distintas partes del cuerpo. Es diferente a la quimioterapia y por lo tanto, posee distintos efectos secundarios.

PREVENCIÓN DEL CÁNCER DE HÍGADO

Reducir la exposición a los factores de riesgo podría suponer la prevención de muchos cánceres de hígado. Para esto es necesario modificar ciertas conductas según el factor que queramos prevenir, como por ejemplo:

  • Hepatitis: Este virus se propaga de una persona a otra mediante sexo sin protección, uso de agujas contaminadas… por lo que evitando o tratando este tipo de infección, evitando el intercambio de agujas o usando protección, podemos prevenir el cáncer de hígado. Además es recomendable la vacunación, ya que existen otros mecanismos de transmisión. Cabe destacar que tratar una hepatitis crónica también puede prevenir el cáncer de hígado porque podría eliminar el virus. 

  • Cirrosis: Evitar el alcohol o consumir con moderación pueden prevenir el cáncer de hígado, ya que este puede ocasionar cirrosis, que a su vez puede dar lugar a cáncer. 

  • Aflatoxina: Cambiar la forma en la que se almacenan determinados granos en países tropicales y subtropicales pueden reducir la exposición a las aflatoxinas, que es un moho que puede causar cáncer de hígado.

FACTORES DE RIESGO DEL CÁNCER DE HÍGADO

Como en todas las patologías existen ciertos hábitos o características que incrementan las probabilidades de padecer la enfermedad; en el caso del cáncer de hígado los factores de riesgo son los siguientes:

  • Hepatitis: padecer o haber padecido hepatitis aumenta considerablemente el riesgo de padecer cáncer hepático. Se estima que entre el 10 y el 20% de los pacientes que padecen hepatitis B desarrollarán esta patología.

  • Cirrosis: sufrir cirrosis hepática incrementa el riesgo de padecer esta patología, se estima que al menos el 5% de los pacientes evolucionan hacia el cáncer.

  • Aflatoxina: la presencia de estas toxinas derivadas de los mohos suponen un factor de riesgo para padecer esta patología. En ocasiones las aflatoxinas se pueden encontrar en cacahuetes, palomitas u otros cereales; en los países occidentales existe la prohibición de la venta de productos con elevados niveles de estas.

  • Edad avanzada

  • Ser varón multiplica por dos las probabilidades de padecer cáncer de hígado.

¿QUÉ ES EL CÁNCER DE HÍGADO? ¿CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS?

El cáncer de hígado es un tipo de cáncer producido en el órgano mencionado por el crecimiento y la proliferación incontrolada de células cancerígenas. Estas pueden aparecer en el propio órgano o provenir de otra zona del cuerpo; en este segundo caso se trataría de una metástasis, en la que las células se habrán originado en un órgano distinto al hígado. 


Para que se produzca un cáncer hepático es necesario que alguno de los mecanismos encargados de la regulación y del control de crecimiento de las células normales, se altere; si esto ocurre, el tipo de célula que sufra esta alteración acabará originando un tumor cancerígeno que puede ser de distintos tipos, recibiendo cada uno de ellos un tratamiento y un pronóstico diferentes:

  • Carcinoma hepatocelular: es el más frecuente y es el que comúnmente se conoce como “cáncer de hígado”.

  • Cáncer de conductos biliares o colangiocarcinoma intrahepático: se producen en los conductillos biliares que se encuentran en el interior del hígado; son los encargados del transporte de la bilis, producida en el hígado, hasta la vesícula biliar.

  • Sarcomas hepáticos: son muy poco comunes y se originan en los vasos sanguíneos hepáticos.

  • Hepatoblastoma: tipo de cáncer de hígado común en niños.


Una vez diagnosticado el cáncer, para conocer la etapa en la que se encuentra se utilizan diversas clasificaciones, entre ellas, la TNM:

  • T: hace referencia al tamaño del tumor.

  • N: indica la presencia o ausencia de afectación a nivel de ganglios linfáticos.

  • M: indica la existencia de metástasis, ya sea con extensión a ganglios u otros órganos.


Una vez que se conocen estos tres términos, se haría una clasificación más concreta en función del estadio en el que se encuentre el tumor.


sábado, 28 de noviembre de 2020

TRATAMIENTOS MÁS COMUNES DEL CÁNCER DE PÁNCREAS

 En cuanto al tratamiento de esta patología de gran gravedad encontramos varias opciones:

  • Cirugía, pancreaticoduodenectomía: normalmente acompañada de sesiones de radioterapia y quimioterapia, la extensión de la intervención quirúrgica dependerá del tamaño y localización del tumor. Cabe destacar que,  actualmente sólo un 20% de los tumores pancreáticos son extirpables y aún realizándose esta el porcentaje de curación es inferior al 50%.

  • Radioterapia: que puede ser aplicada tras la cirugía para eliminar completamente las células cancerosas que pudieran quedar en la zona o bien como tratamiento de carácter paliativo con la intención de mejorar la calidad de vida de los pacientes.

  • Quimioterapia: empleada fundamentalmente para disminuir el tamaño del tumor antes de someterse a la cirugía; puede administrarse con carácter paliativo sola o bien con sesiones de quimioterapia.

  • Fármacos: administración de fármacos que reemplacen las funciones que normalmente realizarían las hormonas secretadas por el páncreas. Son claros ejemplos de esto las inyecciones de insulina y las tabletas enzimáticas pancreáticas, que mejoran la capacidad de absorción de nutrientes.



PREVENCIÓN DEL CÁNCER DE PÁNCREAS

En lo que se refiere a la prevención del cáncer de páncreas, no existe una forma segura para ello. En base a los factores de riesgo previamente expuestos, las formas de prevención serían las siguientes:

  • Abandono del hábito tabáquico.

  • Realización de actividad física y mantenimiento de una dieta sana y equilibrada, teniendo especial importancia el consumo adecuado de grasas.

  • Evitar el consumo excesivo de alcohol, ya que recientes estudios vinculan este hábito con la aparición de esta patología.

  • Limitar, en la medida de lo posible, la exposición a sustancias químicas como las aminas aromáticas en el lugar de trabajo, fundamentalmente en la industria petroquímica.

FACTORES DE RIESGO DEL CÁNCER DE PÁNCREAS

 Los factores de riesgo del cáncer de páncreas son:

  • Edad avanzada: el riesgo aumenta con la edad.

  • Alimentación: los alimentos con contenido alto de grasas suponen un factor de riesgo.

  • Tabaquismo

  • Obesidad

  • Pancreatitis crónica: sufrir esta enfermedad durante un tiempo prolongado aumenta el riesgo de que aparezca un adenocarcinoma pancreático.

  • Diabetes: supone un factor de riesgo, además, si aparece en la adultez puede ser un síntoma temprano de cáncer de páncreas.

  • Antecedentes familiares: presentan alteraciones en los genes de la reparación del ADN como los BRCA2, PALB2 y ATM, representan el 4% de todos los casos.

¿QUÉ ES EL CÁNCER DE PÁNCREAS?¿CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS?

 

El cáncer de páncreas o cáncer pancreático es un tipo de cáncer que se origina cuando las células del páncreas comienzan a crecer de forma descontrolada. El adenocarcinoma pancreático es el tipo de cáncer de páncreas más común, mientras que los tumores neuroendocrinos pancreáticos (NET) son uno de los tipos menos frecuentes.



A menudo, los cánceres de páncreas en etapas tempranas no causan ningún signo o síntoma y es cuando ya han crecido mucho o ya se han propagado fuera del páncreas cuando causan síntomas. Estos son comunes a muchas patologías, por lo que padecerlos no implica tener un cáncer, aunque es importante comunicárselo al médico para confirmar la causa cuanto antes.


Los síntomas más comunes son:

  • Ictericia y síntomas relacionados: La ictericia se observa en la piel y los ojos, los cuales se tornan amarillentos. Es causada por la acumulación de bilirrubina secundaria a una obstrucción del colédoco, lo cual facilita la detección del problema. Si el tumor está localizado en la cabeza del páncreas se trataría de una detección precoz, pero si el tumor fue iniciado en el cuerpo o en la cola, en el momento en el que se produce la obstrucción del colédoco, el tumor ya se encontraría propagado por todo el órgano. Otros signos de ictericia son también la orina oscura, las heces fecales pálidas o grasosas y la comezón de la piel. 

Cabe destacar que el colédoco no solo se obstruye por esta patología, sino que podemos padecer ictericia por otras, siendo incluso más comunes, como la hepatitis o los cálculos biliares.

  • Dolor de abdomen o de espalda: Los cánceres que se forman en cuerpo o cola pueden crecer mucho en tamaño llegando a comprimir otros órganos y por lo tanto provocando dolor. Además, si este llega a los nervios cercanos del páncreas el dolor pasa a la espalda.

  • Pérdida de peso y falta de apetito

  • Náuseas y vómitos: Si el cáncer presiona el extremo distal del estómago, este puede ser bloqueado parcialmente, dificultando el paso de los alimentos y provocando náuseas, vómitos y dolor que tiende a intensificarse después de comer.

  • Agrandamiento de la vesícula biliar o del hígado: Si el cáncer bloquea el conducto biliar, la bilis se puede acumular en la vesícula biliar provocando un aumento de tamaño de esta. Además, también puede provocar un aumento del hígado, especialmente si el cáncer se ha propagado a él. Es posible que el facultativo pueda observar estos agrandamientos en la exploración física o bien en estudios por imágenes.
  • Coágulos sanguíneos: En algunos casos, la primera señal de que una persona tiene cáncer de páncreas es un coágulo de sangre en una vena grande, a menudo en una pierna. Los síntomas pueden incluir dolor, hinchazón, enrojecimiento y calor en la zona. Aún así, la mayoría de los coágulos sanguíneos son debidos a otras causas.
  • Diabetes: Aunque es muy poco común, se puede dar la situación de que un cáncer de páncreas destruya las células productoras de insulina causando diabetes o bien provocar numerosos cambios en los niveles de azúcar en la sangre.

viernes, 27 de noviembre de 2020

TRATAMIENTOS MÁS COMUNES DEL CÁNCER DE PIEL

 El tratamiento para el cáncer de piel depende del tamaño, el tipo, la profundidad y la ubicación de las lesiones. Si se trata de un cáncer de piel pequeño y limitado a la superficie de piel, puede no requerir tratamiento más allá de una biopsia de piel inicial que elimine todo el crecimiento, pero si por el contrario se necesita un tratamiento adicional, se cuenta con numerosas opciones:

  • Congelación: Mediante el enfriamiento con nitrógeno líquido, el facultativo puede destruir ciertos tipos de cáncer pequeños, desprendiéndose el tejido al ser congelado.

  • Cirugía por escisión: Es un tratamiento válido para cualquier tipo de cáncer de piel. En él, el facultativo corta el tejido canceroso y el margen circundante de piel sana. 

  • Cirugía de Mohs: Es un tratamiento enfocado a tipos de cáncer más grandes o difíciles de tratar, que pueden incluir carcinomas de células basales o de células escamosas. En esta técnica, el facultativo retira el crecimiento de la piel capa por capa y examina cada una de ellas en el microscopio, hasta que no queden células anormales, permitiendo la extirpación sin eliminar gran cantidad de piel sana circundante.

  • Curetaje y electrodesecación o crioterapia: En este método, una vez eliminada la mayor parte del crecimiento, el facultativo raspa capas de células cancerosas usando un dispositivo con una cuchilla circular y luego con una aguja eléctrica se destruyen las células cancerosas restantes.

  • Radioterapia: Utiliza haces de energía de gran potencia para destruir las células cancerosas. Es una opción para cuando el cáncer no se puede extirpar de forma completa durante la cirugía.

  • Quimioterapia: Se utilizan medicamentos para eliminar las células cancerosas. Si se trata de un cáncer localizado en la capa superior de la piel se pueden aplicar cremas o lociones con agentes anticancerosos, pero si por el contrario se ha expandido a otras partes del cuerpo, se utiliza una quimioterapia sistémica.

  • Terapia fotodinámica: Este tratamiento destruye las células cancerosas de la piel con una combinación de luz láser y medicamentos que hacen que las células cancerosas sean sensibles a la luz.

  • Terapia biológica: Utiliza el sistema inmunitario del cuerpo para matar las células cancerosas.

PREVENCIÓN DEL CÁNCER DE PIEL

 El cáncer de piel se puede prevenir evitando los factores de riesgo y aumentando los de protección.

  • Evitar la irradiación ultravioleta excesiva, una exposición solar moderada.

  • Evitar quemaduras de piel.

  • Proteger la piel cuando estamos expuestos al sol, protección entre 30 y 50.

  • Se puede aumentar la fotoprotección con productos fotoprotectores orales.

  • No exponer al sol a niños menores de 15 meses.

  • Enseñar a los niños a protegerse del sol.

  • Cuidado con las superficies reflectoras: nieve, arena y agua que reflejan los rayos solares.

  • Revisiones dermatológicas anuales, antes si se aprecian cambios.

  • Control de lunares, siguiendo la regla ABCDE

    • asimetría

    • bordes: si se encuentra mal definido.

    • color: presenta varios colores.

    • diámetro: mayor de 6mm.

    • evolución

¿QUÉ ES EL CÁNCER DE PIEL? ¿CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS?

 El cáncer de piel es la aparición de células cancerosas en cualquiera de las capas de la piel, se trata de uno de los cánceres más comunes; cada año se diagnostican miles de nuevos casos. Se distinguen dos tipos, el melanoma y el no melanoma.



El no melanoma es el más común y menos agresivo, se denomina no melanoma ya que las células afectadas no son los melanocitos. A pesar de que el melanoma es menos común en los últimos años su incidencia se ha incrementado notablemente, en este caso sí se produce la afectación de los melanocitos.


Los síntomas por los que se caracteriza esta patología son la aparición de anormalidades en la piel como pequeñas heridas o abultamientos, así como manchas en la piel que pueden ser rojizas y normalmente de textura áspera.

En caso de presentar algún tipo de anomalía en la piel se ha de acudir al médico para la realización del análisis de estas.


FACTORES DE RIESGO DEL CÁNCER DE PIEL

 Existen numerosos factores que influyen en el desarrollo del cáncer de piel, pero el más común suele ser la exposición de forma excesiva a las radiaciones ultravioletas, es decir, lo que comúnmente se conoce como “tomar el sol”.

Este simple hábito que mucha gente realiza, sobre todo en verano, puede llevar a quemaduras que, aunque parezcan sin importancia, sí la tienen, ya que aumentan la posibilidad de padecer este tipo de cáncer. Es por ello que la aplicación de crema solar es fundamental para evitar este daño a la piel y prevenir problemas futuros.

Es la misma línea, tienen mayor riesgo de padecer cáncer de piel aquellas personas que se sometan con frecuencia a la luz de las lámparas de cabinas bronceadoras.


Por otro lado, otros factores de riesgo más comunes a otros tipos de cáncer son:


  • Edad: es más frecuente entre los 30 y 60 años.

  • Género: no es influyente a la hora de desarrollarlo, pero sí hay diferencia en la ubicación del cáncer, ya que en mujeres suele darse en los miembros inferiores, mientras que los hombres lo sufren en tronco, cara, cuello y hombros.

  • Enfermedades que causan inmunosupresión, como el SIDA.

  • Enfermedades inflamatorias o lesiones de larga duración, como las úlceras.

  • Antecedentes familiares o personales de melanoma.

  • Pieles muy blancas, pecas, cabello y ojos claros.

  • Lunares: son tumores pigmentados benignos, pero han de vigilarse y acudir al médico en caso de presentar anomalías, como forma o color anormal.

jueves, 26 de noviembre de 2020

TRATAMIENTOS MÁS COMUNES DEL CÁNCER DE HUESOS

Las opciones de tratamiento para el cáncer de huesos dependen del estadio en el que se encuentre el cáncer, así como el tipo de cáncer de huesos que padezcas. Los tratamientos más empleados son:

  • Cirugía: el objetivo de la cirugía es extirpar todo el tumor canceroso. En la mayoría de los casos, se emplean técnicas para extirpar el tumor entero, junto con una pequeña parte del tejido sano que lo rodea. En caso de que el cáncer sea de gran tamaño se realizaría la amputación total o parcial de la extremidad, actualmente esta práctica es cada vez menos común.
  • Quimioterapia: este tratamiento funciona mejor que otros para algunas formas de cáncer de hueso. Por lo general, no es muy efectiva para el condrosarcoma, pero es una parte importante del tratamiento para el osteosarcoma y el sarcoma de Ewing.
  • Radioterapia: este tratamiento se emplea frecuentemente antes de una operación, ya que puede reducir el tamaño del tumor y facilitar su extracción, disminuyendo las probabilidades de amputación. Además, la radioterapia resulta un tratamiento muy efectivo para paliar lo signos y síntomas, como el dolor, en pacientes que presentan un estado muy avanzado de la enfermedad.


PREVENCIÓN DEL CÁNCER DE HUESOS

Como se ha visto en la entrada “Factores de riesgo del cáncer de huesos”, estos factores no están definidos, ya que únicamente hay ciertos aspectos que se relacionan con este tipo de cáncer pudiendo aumentar la probabilidad de desarrollarlo, como trastornos genéticos o la enfermedad de Paget.

Es por ello que hoy en día no existe prevención para el cáncer de huesos, lo que se debe a que la manera de intentar prevenirlo sería evitando los factores de riesgo lo que, en este caso, no es posible. 


FACTORES DE RIESGO DEL CÁNCER DE HUESOS

El cáncer de huesos no tiene factores de riesgo destacables, pero a menudo es relacionado con algunos trastornos y/o hábitos:

  • Trastornos genéticos: especialmente los osteosarcomas parecen ser hereditarios y son causados por defectos en determinados genes. Algunas de las alteraciones genéticas que pueden incrementar el riesgo de cáncer de huesos son:

    • Gen RB1: es el caso de gente con historia familiar de retinoblastoma, lo cual supone un aumento de probabilidades de padecer un osteosarcoma. Este gen es supresor de tumores, por lo que cuando su funcionamiento no es correcto, el crecimiento de las células se descontrola.

    • Gen p53: es otro de los genes supresores de tumores por lo que una mutación aumenta la probabilidad de padecer cáncer.

    • Gen WRN: los niños con síndrome de Werner presentan un mayor riesgo de sarcoma, entre otros tipos de cáncer. 


  • Enfermedad de Paget: algunos tumores óseos benignos pueden evolucionar hacia un cáncer de huesos, como la enfermedad de Paget, que aunque en un principio es benigna puede complicarse.


  • Radiación: los huesos expuestos a radiación ionizante tienen más riesgo de presentar cáncer. Una exposición a grandes dosis de radiación puede suponer un riesgo, como es el caso de recibir altas dosis de radioterapia en una zona de hueso o la exposición a sustancias radioactivas como el radio o el estroncio, puesto que estas sustancias se acumulan en los huesos.


  • Trasplante de médula: se ha visto un mayor riesgo de padecer este tipo de cáncer en gente que previamente había sido sometido a un trasplante de médula ósea.


  • Lesiones: aunque no está demostrado, muchos pacientes recuerdan haber sufrido algún tipo de lesión en esa parte del hueso donde tienen cáncer, pero los doctores mantienen que esta lesión no causa el cáncer y simplemente la enfermedad les hace recordar la lesión.

¿QUÉ ES EL CÁNCER DE HUESOS? ¿CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS?

El cáncer de huesos es un tipo de cáncer que se origina en las células que forman los huesos; suele producirse en la pelvis o huesos grandes de las extremidades tanto superiores como  inferiores. Es un tipo de cáncer poco común, representando menos del 1%.


Cabe mencionar que se presentan más posibilidades de tener un tumor óseo no canceroso frente a uno canceroso.


Sus principales síntomas son:


  • Dolor de huesos

  • Hinchazón

  • Inflamación

  • Fracturas

  • Debilidad

  • Hormigueo

  • Pérdida de peso involuntaria

miércoles, 25 de noviembre de 2020

TRATAMIENTOS MÁS COMUNES DEL LINFOMA DE HODGKIN

Estos dependen de la etapa en la que la enfermedad se encuentre y su localización, aunque también de las características de la persona (edad, estado de salud…) 


Los tratamientos más comunes para el linfoma de Hodgkin son la quimioterapia y la radioterapia, se pueden utilizar de forma independiente o ambos.


Otro tratamiento que se realiza en caso de que los otros no muestren efectividad, es la inmunoterapia: se usan anticuerpos monoclonales (creados en laboratorios) como brentuximab vedotin o rituximab (para tratar el linfoma de Hodgkin con predominio linfocitario nodular); o inhibidores de puestos de control inmunitarios, nivolumab y pembrolizumab, en caso de avance del cáncer durante el tratamiento o reaparición de este.


PREVENCIÓN DEL LINFOMA DE HODGKIN

El linfoma de Hodgkin no se puede prevenir ya que no presenta factores de riesgo modificables. Aún así, existen ciertas medidas que se pueden adquirir para reducir el riesgo, como limitar el riesgo de infecciones o hacer lo posible por mantener un sistema inmunitario saludable. Un ejemplo de prevención es evitar los factores de riesgo del virus que provoca el sida, porque está demostrado que esta enfermedad  aumenta el riesgo del linfoma de Hodgkin.


FACTORES DE RIESGO DEL LINFOMA DE HODGKIN

Existen varios factores que incrementan el riesgo de padecer la enfermedad de linfoma de Hodgkin: 


  • Mononucleosis:  se está estudiando si el haber padecido el virus Epstein-Barr, causante de la mononucleosis infecciosa, supondría un factor de riesgo para la aparición del linfoma de Hodgkin.

  • Edad: este linfoma es más común en la edad adulta temprana 20-29 años.

  • Sistema inmunitario debilitado: los pacientes que padecen la enfermedad del sida, o alguna enfermedad autoinmune, así como los pacientes trasplantados ya que toman medicamentos que deprimen su sistema inmunitario con el fin de prevenir el rechazo del órgano. 

  • Antecedentes familiares: los hermanos de un paciente que padece linfoma de Hodgkin presentan un importante incremento del riesgo de padecer esta patología.


¿QUÉ ES EL LINFOMA DE HODGKIN? ¿CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS?

El linfoma de Hodgkin es un subtipo de linfoma y, concretamente, una enfermedad oncohematológica. 

Como ya se ha mencionado, los linfomas se originan a partir de los linfocitos cuando sus mecanismos de control se ven alterados, lo que los lleva a una proliferación rápida e incontrolada y, por tanto, a su malignización. Estas células se encuentran en el tejido linfático, distribuido a lo largo de nuestro cuerpo, de manera que el linfoma de Hodgkin puede aparecer en cualquier lugar del cuerpo humano; no obstante, lo más habitual es que se desarrolle en zonas donde se encuentran ganglios linfáticos, como el cuello, el tórax o debajo de los brazos.



Una vez que ha aparecido, puede pasar de ganglio a ganglio con facilidad y, en caso de que la enfermedad esté muy avanzada, podría incluso pasar al torrente sanguíneo, llegando a diversos órganos como el hígado o los pulmones.


Cabe destacar la existencia de dos tipos de linfoma de Hodgkin:

  • Linfoma de Hodgkin predominio linfocítico nodular: constituye, aproximadamente, el 5% de los casos.

  • Linfoma de Hodgkin clásico: es el más frecuente y se divide, a su vez, en cuatro subtipos:

    • Esclerosis nodular

    • Celularidad mixta

    • Rico en linfocitos

    • Depleción linfocitaria

martes, 24 de noviembre de 2020

TRATAMIENTOS MÁS COMUNES DEL CÁNCER DE ESTÓMAGO

Los tratamientos más comunes para el cáncer de estómago son, principalmente, los comunes al resto de cánceres:


  • Cirugía: es la extirpación del tumor y de parte del tejido circundante sano, y dependerá del estadio del cáncer. Puede ser una gastrectomía parcial, si se extirpa solo la parte del estómago en la que se encuentra el tumor, o gastrectomía total, en la que se extirparía el estómago al completo; en la primera, el estómago restante se uniría en la misma operación al intestino delgado, mientras que en la segunda se une el esófago al intestino delgado directamente. Se trata de una cirugía mayor, por lo que puede tener graves efectos secundarios.


  • Quimioterapia: se utilizan fármacos para destruir las células cancerosas, evitando que crezcan y, por tanto, evitando su división y la producción de más células. Puede combinarse con radioterapia y emplearse después de la cirugía, ya sea para destruir el cáncer que quede como para disminuir los síntomas relacionados con la patología. 


  • Radioterapia: mediante rayos X se busca la destrucción de las células cancerígenas; en caso de este tipo de cáncer, suele recibirse radioterapia de rayos externos, es decir, aplicada desde una máquina exterior al cuerpo. Puede utilizarse antes de una cirugía para reducir el tumor, o después de esta, para destruir las células cancerosas restantes.


  • Terapia dirigida: con este tratamiento lo que se consigue es bloquear el crecimiento y la división de las células cancerígenas y, al mismo tiempo, limitando el daño a las células sanas; esto es posible ya que se dirige a los genes o proteínas específicas del cáncer.


  • Inmunoterapia: consiste en estimular las células del sistema inmunitario con el objetivo de combatir el cáncer mediante la administración de materiales producidos por el cuerpo o fabricados en un laboratorio.

PREVENCIÓN DEL CÁNCER DE ESTÓMAGO


Como ya se ha mencionado, existen ciertos factores que incrementan el riesgo de padecer esta enfermedad, sin embargo también hay maneras de prevenirlo:


  • Mantenimiento del peso corporal en un rango adecuado: el sobrepeso y la obesidad favorecen a la aparición de este tipo de cáncer, por ello es fundamental el mantenimiento de una alimentación equilibrada así como la realización de actividad física.

  • Evitar el consumo de tabaco: ya que, como ya se ha mencionado anteriormente, es un importante factor de riesgo para el padecimiento de esta patología.

  • Uso de aspirina: El uso de aspirina u otros agentes antiinflamatorios no esteroideos (AINES), como el ibuprofeno o naproxeno, parece reducir el riesgo de cáncer de estómago. Sin embargo, pueden causar sangrados internos graves que podrían llegar a ser fatales. 

  • H. Pylori: actualmente se están realizando estudios para comprobar si el tratamiento empleado para paliar la infección por H. Pylori sería un método de prevención frente al cáncer de estómago.

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TRATAMIENTOS MÁS COMUNES DEL CÁNCER INFANTIL

Los tratamientos más utilizados contra el cáncer infantil son: Cirugía Quimioterapia Radioterapia Inmunoterapia Trasplante de células madre ...